El llamado de la montaña

Subir a la montaña es mucho más que dominar la altura, pues ello implica esfuerzo físico y mental, trabajo de grupo y sobre todo contacto con la naturaleza y con el espíritu del Apu (montaña tutelar). Para la cosmovisión andina toda montaña es un ser viviente, con un cuerpo físico que respira, conformado por un esqueleto, piel, sangre y sobre todo con un espíritu. El apu es un hijo directo de la pachamama, representa a la madre tierra para ejercer una influencia en un sector y estar conectado con toda la geografía y ecosistema existente.

A nivel místico, los probladores refieren que el Apu tiene vitalidad, y que a veces suele disfrazarse y adquirir aspecto humano. Todo Apu es celoso del maltrato que pueda recibir, por ello las personas que deseen tocar su cuerpo, necesitan purificarse y pedir permiso a su esencia espiritual, con un ritual semejante a un pago a la pachamama, en donde se le ofrecerá de fumar, de beber caña y de chaqchar (masticar) hojas de coca. Desde luego, mejor aún si viene acompañado de otro tipo de ofrendas que puedan ser del agrado del Apu, como por ejemplo, dulces, caramelos, galletas, semillas, frutas exóticas, etc.

Existe la posibilidad de enlazarse con el Apu una vez que los rituales de contacto se han cumplido, de tal manera que en adelante existirá una alianza con las personas participantes del llamado de la montaña. Esto siginifica que el Apu puede ser tomado como elemento protector y guía, por su naturaleza sabia y fuerte. Dicho de otro modo, el Apu será tomado en cuenta en futuras ocasiones, cuando se requiera la ayuda de su espíritu y se le invoque para tal fin, como es el caso de auxilios para tener éxito en sesiones de curación, meditaciones, trances o peticionesa diversas. Normalmente las personas que participan en jornadas de este tipo, teniendo de por medio los rituales como vías o canales de comunicación con estas fuerzas espirituales, logran sentirse en alianza con la naturaleza vital, pues ello representa el compromiso que cada uno adquiere para el cuidado, la protección y la presevación de la madre tierra o pachamama.

El apu es considerado una deidad que puede dar fuerza y proteger a las personas devotas aún cuando se encuentren lejos de distancia. Esta protección de orden espiritual, tiene un sentido simbólico cuando se refiere a pedir el consejo del Apu a modo de un oráculo, que en el mejor de los casos se logra con meditaciones profundas, pues una vez conectado al Apu, este permite canalizar en uno información relevante sobre el mundo interdimensional y de los espíritus.

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