Cuando la indiferencia es una enfermedad

mineria chumpiOpinión de Arnaldo Quispe (InfoChumpi)

Contaban los abuelos que la pachamama es una señora generosa que todo el tiempo alimenta a sus hijos, más aún cuando éstos la cuidan y veneran. Desde tiempos antiguos, muy antiguos la pachamama brindaba a sus gentes del agua para beber y lo hacía a través de las lluvias, ríos, los pozos naturales y puquios. Las aguas de los puquios representan como puntos visibles de las arterias y venas de la gran diosa y obviamente estas aguas presentan una red de canales y conexiones que yacen en el subsuelo. Por extraño que parezca el equilibrio entre estas fuerzas naturales y el hombre andino depende de un hilo, pues cuando se tira demasiado se corre el riesgo que estas ricas fuentes naturales de agua desaparezcan para siempre de la faz de la madre tierra. Sin agua la vida se apaga.

Probablemente el autor de la nota no sea tan chumpino como otros tantos que hablan de la boca para afuera. En mi cultura familiar me han inculcado el respeto a los mayores y el amor hacia la madre tierra del cual uno es originario de sangre y herencia. Crear este blog ha sido para mí un acto de inspiración, pues a pesar que vivo en la actualidad entre metrópolis europeas mi amor hacia la tierra de mis raíces llama fuerte y mi vida encuentra sentido cuando se tienen fuertes convicciones, principios y se defienden causas sin miedo al qué dirán.

Hasta hace poco mi madre solía decirme que en Chumpi solo pasean los chanchos por las calles, ya que solo va gente al pueblo cuando se acuerdan de la fiesta patronal. Pues bien, parece que el panorama está cambiando drásticamente, hoy la “fiebre del oro” ha llegado fuerte a Chumpi y a pesar del aparente progreso, hay una solemne indiferencia que puede acarrear en enfermedad cuando no se dice nada y lo que es peor cuando uno se tapa la boca y los ojos precísamente para no comprometerse con nada ni con nadie. Esto tiene nombre y apellido: conveniencia e interés. El costo de esta enfermedad puede resultar muy elevado que ningún canon minero -por más portentoso que fuera- estará en condiciones de reparar. CUANDO SE DESTRUYE UN ECOSISTEMA POR UN PUÑADO DE DÓLARES, HE ALLÍ LA ENFERMEDAD DE LA INDIFERENCIA, DE NO HACER NI DECIR NADA CUANDO SE CREE QUE EL BOLSILLO ES LO PRIMERO, AÚN A COSTA DE LA VIDA DE LA MADRE TIERRA.

La estrategia de las compañías mineras de dar trabajo a unos cuántos da resultado pues estos “cuántos” por conveniencia se tapan la boca y  es más defienden con su silencio e indiferencia todo cuando pueda pasar delante de sus ojos. El dinero puede hacer callar la boca en segundos. Dentro del pensamiento de este “trabajador indiferente” normalmente pasan mensajes que dicen: “qué importa, si total me compro otra casa en otro lugar”, “con este dinero voy a comprarme un carro”, “ahora tengo plata y haré mi negocio”, “con esta plata viajaré lejos y no regresaré nunca jamás”…. En fin.

Desde la creación de este blog venimos alertando sobre las actividades mineras en Chumpi, sobre la base de experiencias en otros ámbitos de la realidad nacional e internacional, porque es un secreto a vivas voces las consecuencias que representan las explotaciones mineras para los suelos y hábitat ecológicos. Más aún cuando se trata de oro. Los relaves por ejemplo conforman un paisaje marciano en donde la carencia de vida es la principal característica. Estos inmensos depósitos de tierra muerta pueden tardar millones de años en reciclar y la vida de todo cuando rodea desaparece para siempre incluyendo flora y fauna.

Sinceramente no espero nada de nadie, pues no tengo pactos con nadie, me considero del pueblo y como tal bienvenidos sean aquellos que de corazón quieran compartir este punto de vista que cada vez se torna más amargo por todo cuanto se observa. En lo personal no me ataca la indiferencia y si los lectores de este blog -que ya pasan los 40 mil- echan sus ojos por aquí es porque algo de credibilidad debe tener esta tribuna independiente. Sin embargo, creo que no es tarde, no puede ser tarde si la gente comienza a movilizarse, si se hacen plantones, marchas pacíficas y hacemos llamados a entes nacionales e internaciones sobre defensa de la ecología. Pensemos de una buena vez que no sólo está de por medio la salud del poblador, la usura minera implica la salud de algo más grande: la pachamama, nuestra madre tierra.

Autor: Lic. Arnaldo Quispe.

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